Pudines

Horneando dulces recuerdos

Quizá uno de mis recuerdos de infancia más preciados es el olor de un pudín casero horneándose. Puedo ver a mi madre batiendo y vertiendo la masa en el molde de aluminio listo, recién engrasado y enharinado. Me veo a mí misma, pequeña, metiendo un dedo en la mezcla, intentando capturar su sabor, así, crudo, como me gustaba, antes de entrar al horno. Pero lo que perdura en mis recuerdos