mi huella azul

¡Ni me mires, ni me toques!

Por años, las mujeres del Caribe colombiano hemos sido víctimas de algo que recientemente ha obtenido el derecho a ser llamado por su nombre: acoso sexual callejero*, una invasión del espacio público por el que transitamos y en el que nos encontramos expuestas a diversos tipos de agresión, verbales o físicas.  Es así como una simple sonrisa o una búsqueda de contacto visual puede desencadenar una cantilena de frases morbosas