Barcelona

Una travesía hacia el Feminismo

Cuando leí por primera vez a Marvel Moreno encontré algo que, sin saberlo, andaba buscando desde que entré a la universidad: una identidad.  No se trataba sólo de saber quien era en ese momento, si no de lo que quería ser en adelante. Siempre tuve claro que quería escribir, y aunque no sabía por dónde empezar, y me sobraba mucha inseguridad, e incluso mucha ingenuidad, leer a Marvel fue la

El año que vivimos peligrosamente

Iniciamos la aventura de Mujeres en Travesía motivadas por la escritura, poniendo el alma en cada palabra, en cada texto, en cada idea proyectada hacia el futuro. Somos mujeres migrantes, reales y poco conocidas, pero también somos periodistas y necesitábamos crear un espacio para contar historias de mujeres que, como nosotras, han dejado su lugar de origen para construir un nuevo destino y despertar los sueños abandonados. Para crear nuestra

Suerte que es Navidad

Después de diez años de vivir aquí debo admitir que todo lo que aconteció antes de acabar el 2006 en Barcelona, fue un completo disparate o un poco de mala suerte, tal vez.  Para empezar, tenía tan sólo un mes de haber venido a estudiar aquí, así que aún andaba a ritmo caribe, como en Barranquilla y ni siquiera miraba el termómetro para decidir qué ponerme antes de salir. Entonces…

Arrels, Raíces

Durante alguna de mis múltiples aventuras infantiles en la biblioteca de mi casa en Barranquilla descubrí sin querer el libro “Raíces” de Alex Haley.  Recuerdo que su portada me impactó mucho, sentía que aquellos hombres negros con el pecho descubierto, atados con cadenas en el cuello y encerrados en aquella mazmorra no podían ser otros que mis antepasados. Ese era el color de mi padre y aunque mi mamá es blanca,

Entre dos mares

Allá, al otro lado del teléfono, mientras habla mi madre, oigo la melodía  del carrito de los helados y la bocina del vendedor de “raspao” esa especie de granizado caribe que venden en las calles de Barranquilla para matar el calor. Por un momento estoy allá, pero en realidad me encuentro suspendida, como un cable de teléfono, como una cuerda que no quiero tensar por miedo a que se rompa,