Del otoño y otras decisiones...

Me encanta el otoño. Una gama de amarillos, verdes, rojos y púrpuras empiezan a pigmentar el paisaje anunciando la inminente llegada del invierno. El otoño canadiense es vistoso, policromático, pero corto. Cualquiera que vive aquí sabe que no dura más de cuatro semanas, si somos muy generosos; y nos prepara, en cambio, para sumergirnos en un invierno largo. Es un referente melancólico: lo bueno ha terminado, el reto se avecina.

Arrels, Raíces

Durante alguna de mis múltiples aventuras infantiles en la biblioteca de mi casa en Barranquilla descubrí sin querer el libro “Raíces” de Alex Haley.  Recuerdo que su portada me impactó mucho, sentía que aquellos hombres negros con el pecho descubierto, atados con cadenas en el cuello y encerrados en aquella mazmorra no podían ser otros que mis antepasados. Ese era el color de mi padre y aunque mi mamá es blanca,

Marjorie Eljach: la dama del Gótico

Cuando Marjorie Eljach dejó Barranquilla por tercera y última vez, no podía sospechar que todo aquel universo gótico de las novelas que la acompañaron durante su adolescencia se convertiría, años después, en la inspiración de su gran proyecto profesional. Al fin y al cabo, lo estaba dejando todo con el único propósito de vivir plenamente una relación que había comenzado tres años atrás, durante su última travesía académica en Madrid,

Gente, lugares y cultura: mucho trabajo y poco paseo

Cuando la gente me pregunta a qué me dedico siempre respondo en italiano que soy una “libera professionista”, lo que en en otros países se conoce como profesional autónoma o independiente.  Sin embargo, de mi respuesta surge un nuevo interrogante, “pero, ¿en qué trabajas exactamente?”, y es ahí cuando viene la mejor parte.  Les hago una lista de los diferentes trabajos que hago desde la traducción de manuales en español,

La mirada divergente

Cuando te marchas del país, sea cual sea la razón, te quedas con una última imagen grabada en la memoria, un momento inexplicable que puede representar esa toma de consciencia, ese salto definitivo en la vida que nos llevó a migrar.  Tu inconsciente queda impregnado de esa memoria emocional como una tinta indeleble, que salta en los estadios más inesperados pero también en los más importantes, en los que marcan

Nieve de Verano

El termómetro en la localidad siciliana de Monreale, al sur de Italia, indicaba 39 grados a la sombra. Detrás del Duomo, Catedral de la ciudad, yace un  amplio callejón donde el agobiante calor puede mitigarse degustando una granita, granizado de fruta fresca que recuerda al famoso y reconocido “raspao” que comemos en la Costa Caribe Colombiana. La aglomeración de turistas y lugareños delante del puesto ambulante pudo haberse verificado en

El ritmo Caribe

Si hay algo que debo agradecerle a Barcelona es que me ha enseñado a ganarle la batalla al tiempo. Cuando vives a este lado del Atlántico, el tiempo puede llegar a marcar el ritmo de tu vida por completo, y dominarlo me costó  largas caminatas por no mirar bien el mapa, bajar en la parada de metro equivocada, llegar tarde a ver casas en las que nunca se abriría la

¡En caída libre!

Cuando salí por la puerta supe de inmediato que no había vuelta atrás, era el fin de una era. Minutos antes, había tenido una de esas incómodas conversaciones de trabajo donde no sabes si te están invitando a marcharte o te están presionando para que rindas al máximo y te quedes en la empresa. Una ambigüedad que, de igual manera halaga tu trabajo, como también somete a juicio tu entrega.

Entre dos mares

Allá, al otro lado del teléfono, mientras habla mi madre, oigo la melodía  del carrito de los helados y la bocina del vendedor de “raspao” esa especie de granizado caribe que venden en las calles de Barranquilla para matar el calor. Por un momento estoy allá, pero en realidad me encuentro suspendida, como un cable de teléfono, como una cuerda que no quiero tensar por miedo a que se rompa,