Desmitificando el transporte público

Salgo corriendo de la estación del metro para alcanzar el bus de las 11:50 a.m.; según Google maps son 10 minutos hasta mi destino. Quedé en verme con una amiga a medio día para ir a recorrer un bazar de antigüedades. Llego a la parada justo a tiempo; el bus 45-S ya está ahí, así que por fortuna sólo tengo que alinearme a la fila de pasajeros que avanza lentamente.

Qué empiece la fiesta, a trabajar se dijo!

Ideado por Lina Muñoz Alsina* Edición: Lina Scarpati , scarpatilina@gmail.com FB:@LinaScarpatiManotas “Son las siete, ya es hora de abrir el Palacio y que empiece la fiesta!” esa es la actitud con la que todos los días se levanta Carla, quien cada mañana recibe a los clientes  del bar donde trabaja con un: “Hola, buenas días ¿Qué le sirvo?”, siempre acompañado de una gran sonrisa. Así comienza la jornada en la

Se me olvidó! Cómo se dice?

Alguien dijo una vez que la mejor manera de comprender un pueblo es conociendo su lengua,  modismos e historia. Debo admitir que mi abuelo se tomó muy a pecho este slogan, porque siendo italiano y habiendo accedido a estudios universitarios, por una razón desconocida jamás enseñó su propia lengua a mi padre y a ninguno de su descendencia. Yo diría que cometió un error aterrador o como se diría en

El poder de la diferencia

De vuelta al mundo de la docencia, después de algunos años trabajando fuera de las aulas, empecé a preparar mis primeros talleres para estudiantes de Instituto como siempre, con la proximidad necesaria para que todos y todas las adolescentes entiendan el sentido de nuestra presencia en el aula, y con la distancia suficiente para ganarme su respeto.  Pero, antes de ir a la primera sesión, el director de elParlante, la

Navidad canadiense: Relatos alrededor de la mesa

Llegó la Navidad, la época festiva más importante del cristianismo. Y con ella llegaron las cenas. Más allá del revestido simbolismo espiritual, las fiestas y celebraciones navideñas han adquirido un marcado carácter social: se traducen en grandes cenas familiares, una costumbre fuertemente arraigada en las familias latinoamericanas. Cuando pienso en Navidad, por ejemplo, me transporto al Caribe colombiano, donde la cena del 24 de diciembre y el Año Nuevo son

Suerte que es Navidad

Después de diez años de vivir aquí debo admitir que todo lo que aconteció antes de acabar el 2006 en Barcelona, fue un completo disparate o un poco de mala suerte, tal vez.  Para empezar, tenía tan sólo un mes de haber venido a estudiar aquí, así que aún andaba a ritmo caribe, como en Barranquilla y ni siquiera miraba el termómetro para decidir qué ponerme antes de salir. Entonces…

Que "Las Velitas" no se apaguen!

Me atrevería a decir que los habitantes del Caribe Colombiano expresamos nuestros sentimientos y nuestra riqueza cultural coloreándolos con los  brillos intensos del rojo, el azul, el verde y el amarillo. No resulta excepcional, que esto también se manifieste durante la celebración de la  fiesta de la Inmaculada Concepción, cuyo punto más intenso se registra en la madrugada del 8 de diciembre. Una fecha única en el imaginario de los

Más tensa que las cuerdas del violín

El título de este post es una traducción literal de un proverbio italiano que dice: “piú tesi della corda di un violino”, y se usa para referirse a cualquier  tipo de situación que implique extrema tensión. En este caso, quise utilizarla para referirme a  ciertos “lazos familiares” o más bien roles, aún presentes en las regiones del Sur de Europa, lejanos años luz  de la homónima popular serie  tv americana

El vaivén de la política

En mi casa, el color de la ropa para ir a votar siempre fue tan importante como “el partido”, sobre todo para mi padre, médico de profesión y político por vocación. Mientras él hacía mítines, mi madre tejía su propia estrategia para poder votar por el partido de su familia, el de sus intereses, decía. Porque ella era conservadora y mi padre liberal, pero a diferencia de lo que pasaba

Lo que me enamora de Valencia

Hace ocho años me fui de Barranquilla convencida de que mi futuro estaba al otro lado del océano, en Valencia, España. No me equivoqué, supongo que ese convencimiento me ayudó a adaptarme al carácter español, independiente y directo, al verano tan corto y al pan untado con aceite de oliva.  Poco a poco me fui enamorando tanto de sus calles llenas de historia y su edificios con más de 100