Entre culturas

El ritmo Caribe

Si hay algo que debo agradecerle a Barcelona es que me ha enseñado a ganarle la batalla al tiempo. Cuando vives a este lado del Atlántico, el tiempo puede llegar a marcar el ritmo de tu vida por completo, y dominarlo me costó  largas caminatas por no mirar bien el mapa, bajar en la parada de metro equivocada, llegar tarde a ver casas en las que nunca se abriría la

Entre dos mares

Allá, al otro lado del teléfono, mientras habla mi madre, oigo la melodía  del carrito de los helados y la bocina del vendedor de “raspao” esa especie de granizado caribe que venden en las calles de Barranquilla para matar el calor. Por un momento estoy allá, pero en realidad me encuentro suspendida, como un cable de teléfono, como una cuerda que no quiero tensar por miedo a que se rompa,