Marjorie Eljach: la dama del Gótico

Cuando Marjorie Eljach dejó Barranquilla por tercera y última vez, no podía sospechar que todo aquel universo gótico de las novelas que la acompañaron durante su adolescencia se convertiría, años después, en la inspiración de su gran proyecto profesional. Al fin y al cabo, lo estaba dejando todo con el único propósito de vivir plenamente una relación que había comenzado tres años atrás, durante su última travesía académica en Madrid,

Más de una Eva en el Jardín de las Delicias

Pecado, la última novela publicada por Laura Restrepo (Alfaguara, 2016) es un homenaje a El jardín de las Delicias del Bosco, pero también una particular interpretación narrativa que hace la escritora sobre la enigmática obra que ha intrigado durante 100 años a expertos y curiosos.  El tríptico, que representa el mundo desde el principio hasta el fin de los tiempos, seduce por el increíble espectáculo que ofrecen las múltiples escenas

¿Es necesario amamantar en público?

Cuando me preguntaron si mi madre me había amamantado, no supe qué decir, no podía recordarlo, no era un tema que surgiera naturalmente en las conversaciones de mi familia. En realidad, yo no había visto nunca a mi hermana, a mi cuñada o a mis primas amamantando. Y no las culpo, a ellas su médico les recomendó dar leche de fórmula. Así que, como muchas embarazadas de mi generación, nunca

Nieve de Verano

El termómetro en la localidad siciliana de Monreale, al sur de Italia, indicaba 39 grados a la sombra. Detrás del Duomo, Catedral de la ciudad, yace un  amplio callejón donde el agobiante calor puede mitigarse degustando una granita, granizado de fruta fresca que recuerda al famoso y reconocido “raspao” que comemos en la Costa Caribe Colombiana. La aglomeración de turistas y lugareños delante del puesto ambulante pudo haberse verificado en

El ritmo Caribe

Si hay algo que debo agradecerle a Barcelona es que me ha enseñado a ganarle la batalla al tiempo. Cuando vives a este lado del Atlántico, el tiempo puede llegar a marcar el ritmo de tu vida por completo, y dominarlo me costó  largas caminatas por no mirar bien el mapa, bajar en la parada de metro equivocada, llegar tarde a ver casas en las que nunca se abriría la

Entre dos mares

Allá, al otro lado del teléfono, mientras habla mi madre, oigo la melodía  del carrito de los helados y la bocina del vendedor de “raspao” esa especie de granizado caribe que venden en las calles de Barranquilla para matar el calor. Por un momento estoy allá, pero en realidad me encuentro suspendida, como un cable de teléfono, como una cuerda que no quiero tensar por miedo a que se rompa,