Ana Cecilia Cervantes Sampayo

Los fantasmas de la violencia de género

Estudié en un colegio de monjas de una ciudad grande con una sociedad pequeña, donde todo, al mismo tiempo, se ocultaba y se sabía. Recuerdo que hubo una edad en la que a mis amigas y a mí nos fascinaban las historias de fantasmas, y nos enfrascábamos en una especie de competición para ver quien contaba la historia que consiguiera hacernos gritar de miedo. La que más recuerdo de todas

Un podcast, dos libros y muchas series

Valentina Morillo es una mujer de silencios muy elocuentes, que le confieren un aire de misterio y te hacen sentir un especial interés cuando la conoces. Si lees lo que escribe, o la escuchas cuando habla en su programa de radio, no te alcanzas a imaginar que una persona tan tímida como ella pueda estar detrás del micrófono o detrás de todas aquellas palabras con las que analiza y critica

Una pascua con sabor africano

Si me remonto a mis años de infancia en Barranquilla, aparte del sol intenso, la brisa suave y las calles solitarias, mis recuerdos de Semana Santa están todos relacionados con la comida, porque de la mano de la tradición católica se movía toda una tradición culinaria validada por la Iglesia y respaldada por el sincretismo cultural que domina el Caribe colombiano. Así que, en mi casa lo usual era comer

Una travesía hacia el Feminismo

Cuando leí por primera vez a Marvel Moreno encontré algo que, sin saberlo, andaba buscando desde que entré a la universidad: una identidad.  No se trataba sólo de saber quien era en ese momento, si no de lo que quería ser en adelante. Siempre tuve claro que quería escribir, y aunque no sabía por dónde empezar, y me sobraba mucha inseguridad, e incluso mucha ingenuidad, leer a Marvel fue la

El poder de la diferencia

De vuelta al mundo de la docencia, después de algunos años trabajando fuera de las aulas, empecé a preparar mis primeros talleres para estudiantes de Instituto como siempre, con la proximidad necesaria para que todos y todas las adolescentes entiendan el sentido de nuestra presencia en el aula, y con la distancia suficiente para ganarme su respeto.  Pero, antes de ir a la primera sesión, el director de elParlante, la

Suerte que es Navidad

Después de diez años de vivir aquí debo admitir que todo lo que aconteció antes de acabar el 2006 en Barcelona, fue un completo disparate o un poco de mala suerte, tal vez.  Para empezar, tenía tan sólo un mes de haber venido a estudiar aquí, así que aún andaba a ritmo caribe, como en Barranquilla y ni siquiera miraba el termómetro para decidir qué ponerme antes de salir. Entonces…

El vaivén de la política

En mi casa, el color de la ropa para ir a votar siempre fue tan importante como “el partido”, sobre todo para mi padre, médico de profesión y político por vocación. Mientras él hacía mítines, mi madre tejía su propia estrategia para poder votar por el partido de su familia, el de sus intereses, decía. Porque ella era conservadora y mi padre liberal, pero a diferencia de lo que pasaba

Una familia especial

La travesía de Yoli en Venezuela comienza un viernes a las seis de la tarde, cuando la llaman para decirle que habían encontrado a una familia de hermanos que encajaba con su proyecto de vida, con esa idea de familia que diseñas sobre el papel antes de enfrentarte a un proceso de adopción. En su condición de expatriada feliz, con la doble nacionalidad colombiana y venezolana, rodeada de amigos y

El fantasma de la Mujer Maravilla

7 de Octubre de 2015 Voy tarde, si no salgo ya, perderé el autobús. Con el desayuno aún en la boca, y con el modo “mujer maravilla” activado, peino a mi hija, le doy un beso a mi marido y salgo corriendo. Hoy le toca a él llevarla a la guardería.  A lo lejos, veo a Úrsula que viene de dejar a sus niños en el colegio. También viene corriendo,

Arrels, Raíces

Durante alguna de mis múltiples aventuras infantiles en la biblioteca de mi casa en Barranquilla descubrí sin querer el libro “Raíces” de Alex Haley.  Recuerdo que su portada me impactó mucho, sentía que aquellos hombres negros con el pecho descubierto, atados con cadenas en el cuello y encerrados en aquella mazmorra no podían ser otros que mis antepasados. Ese era el color de mi padre y aunque mi mamá es blanca,