Yo también fui niña

Yo también fui niña

Cuando tuve unos 6 años, recuerdo que en el  programa más visto de la tv el personaje central  habló por primera vez de los “Derechos del Niño”. El enlatado de origen mejicano que se transmitía por una cadena pública nacional, hacía alusión al año 1978, declarado Año Mundial del Niño. Ingenuamente, pensé que también estábamos incluidas dado que al creador de la serie, se le había ocurrido un brillante discurso incluyente donde no se refería solamente al género masculino sino a todas las niñas del mundo que estuviesen en condición de vulnerabilidad, pobreza y falta de educación. Nunca se habló de abuso sexual ni de discriminación …temas que en aquella época eran intocables y más aún en un público infantil que no esperaba otra cosa que sentarse a ver las aventuras de un niño que vivía en un barril y donde la niña co protagonista era huérfana de madre y lista como una sobreviviente.

Han pasado muchos años desde entonces y hace relativamente poco  me enteré que efectivamente existía un Día Internacional de la Niña. Por supuesto que me parecía importante que se hubiese creado, considerando que las cifras son alarmantes en cuanto a derechos vulnerados e igualdad o acceso de oportunidades. Cuántas niñas sufren abuso sexual  y molestias? Cuáles son los países más peligrosos donde crece una niña? Para responder a ésta y otras respuestas comenzaré por el último interrogante. Según la organización Plan Internacional Plan International: Advancing children’s rights and equality for girls, basado sobre un estudio en los 6 continentes se encontró que Bogotá(Colombia) y Johannesburgo(Sud Africa) fueron calificadas como las ciudades más inseguras, mientras que Estocolmo(Suecia) obtuvo los mejores resultados. Johannesburgo resultó la ciudad más peligrosa para la violencia sexual y también para el robo y hurto y para finalizar Kampala(Uganda) fue vista como la ciudad donde las niñas corren mayor riesgo de ser secuestradas y asesinadas.

Africa y América Latina al ojo del huracán! Yo crecí en Colombia y puedo decir que  tuve una infancia hasta un cierto punto privilegiada pero no exenta de peligros. Tuve la suerte de hablar claro desde niña… pero no quiere decir que no tuviese peligros a mis alrededores. Mirando hacia atrás me doy cuenta que crecer en un país como el mio, confiere mucha madurez aun siendo infante, no sólo por los peligros que atravesé saliendo ilesa sino también por los derechos negados que vi  evaporarse en otras niñas, tanto de mi edad como en aquellas un poco mayores que yo. Durante mi infancia alcancé a ver niñas entre los 13 y 16 años que trabajaban como empleadas domésticas y que no pudieron terminar sus estudios, sin contar las niñas madres que pedían limosna de puerta en puerta y las que también eran madres pero que su condición les obligaba a abandonar el colegio( la institución no les permitía continuar), las que vivían en el  campo o en pequeños municipios donde sus padres sólo tenían para darles una comida diaria y por supuesto aquellas que no invitaban a la fiesta porque no pertenecían a la misma clase social de las demás. Vi de todo y no pude hacer mucho, ya que era una niña.

Hoy, mi compromiso es informar y también educar a mi hijo  sobre lo que implica la igualdad de derechos. La vulnerabilidad parte también de consentir conductas violentas o discriminatorias desde la infancia al interior de  la misma población infantil, pero también se quiebra desmitificando roles y capacidades, dando luz sobre comportamientos inadecuados, discriminatorios u obsoletos. Ésta mañana ante el desconocimiento del evento por parte de las madres de la escuela donde asiste mi hijo y de algunas amigas y conocidas, me puse en la labor de informar sobre la fecha, independientemente que vivamos en un país industrializado y con relativas garantías. Me coloqué en la tarea de enviar al chat de las madres la publicidad que la Alcaldia de mi municipio había publicado en su sitio web sobre el Día Internacional De La Niña o  más bien “La Giornata Internazionale della Bambina e delle Ragazze”(niñas y jovencitas). Quedé sorprendida! todas me agradecieron aunque casi ninguna tenía el más mínimo conocimiento al respecto. Me pregunté el motivo y no pude encontrar otro que uno sólo: vivir en una sociedad aparentemente privilegiada en donde las niñas estan menos exentas a determinados peligros pero donde las mujeres igualmente sufren discriminación laboral, abuso sexual y feminicidio. 

Según la ONU, alrededor de mil cien millones de niñas forman parte de una generación mundial preparada para asumir el futuro. Pero sabemos cuántas niñas de ésta generación podrán al menos acceder a un trabajo cualificado? Se estima que más del 90% de los países en Desarrollo trabajarán en sectores no estructurados donde la explotación laboral es un hecho. Considero que la mejor contribución no es sólo monetaria, sino la que hacemos día a día en nuestras propias comunidades denunciando, detectando condiciones de vulnerabilidad y dando paso a que los estereotipos y las prácticas equivocadas desaparezcan.  Feliz Día de la Niña!