Saltando la Pared de la Embajada Italiana

Saltando la Pared de la Embajada Italiana

Los chilenos no pueden olvidar y los recuerdos emergen siempre desde aquel 11 de septiembre de 1973 cuando el gobierno del Socialista Salvador Allende fuese depuesto en un Golpe de Estado orquestado por las Fuerzas Armadas Chilenas(Armada, Fuerza Aérea y Ejército) desembocando en una de las dictaduras más sangrientas de América Latina. Las redes sociales nos lo recuerdan, no sólo a través de reportajes o notas alusivas de medios masivos de comunicación sino a través de las voces escritas de sus directos protagonistas, es decir, ciudadanos del país austral para quienes escribir posts sobre lo vivido no es una simple práctica de remembranza sino más bien un deber moral.

Aquel septiembre violento e invernal irrumpió con bombardeos y balaceras. Era sólo cuestión de días para que la represión, el terror y el miedo, así como las torturas y las desapariciones cubrieran como una amalgama la vida de muchos chilenos, apuntando al exilio como única vía de escape. Saltar la pared de una Embajada estaba entre los recursos para evitar ser un nombre en la lista de enemigos del nuevo régimen. David Muñóz era uno de esos nombres y correspondía en aquel entonces al de un joven Secretario provincial del Partido Socialista en Cautín(Provincia de Temuco), quien había llegado en aquellos días a Santiago de Chile para asistir a una reunión nacional de su partido. Se había quedado en la capital chilena, junto con otros compañeros para diligenciar gestiones en los diferentes Ministerios a favor de sus respectivas municipalidades o territorios .Hoy reside en Bologna(Italia), desde donde accedió a contarnos su experiencia.

David cuéntenos cómo recuerda ese 11 de septiembre?
Estábamos en el hotel. La televisión estaba encendida y escuchábamos sólo marchas militares… el gerente nos informó que se había anunciado un Golpe de Estado. El Comité Central del Partido nos llamó para que estuviéramos atentos. Ese día tratamos de llegar a la sede. Fue imposible en medio de la balacera. Fuimos a una cantera de trabajadores de la Metropolitana de Santiago. Los obreros estaban asustados. Caminamos pero tuvimos que devolvernos de nuevo hacia el hotel. En la Radio sólo se escuchaba que los militares se habían empoderado y que nuestro Presidente Salvador Allende, quien no se había movilizado del Palacio de la Moneda, invitaba a los ciudadanos a permanecer en sus puestos de trabajo para evitar correr peligros. Luego escuchamos que los aviones militares habían bombardeado el Palacio de Gobierno. A esa hora, todo era irreversible. Ya en la noche, los militares amenazaban por la radio de actuar contra cualquier ciudadano que se moviese de sus casas. Hubo toque de queda permanente por dos días de seguido.

Qué pasó con sus compañeros?
Antes de separarme de mis compañeros nos hicieron una redada en el hotel con la excusa de que estábamos atacando los militares desde una habitación. Me dieron un culatazo y nos interrogaron , sólo se me ocurrió decir que había venido como acompañante a la capital de mi compañero de habitación que era taxista. En ese momento escuché que estaban interrogando otras personas al otro lado del corredor y se distrajeron. Ese día se llevaron ocho personas. Luego, me despedí de algunos compañeros, intercambiando sus número de teléfono. Me quedé solo en Santiago. Dos amigos regresaron a Temuco y uno de ellos fue torturado y encarcelado, luego obtuvo asilo político en Europa. De otro amigo, José Amar, no supe más nada  hasta que en aquellos días me encontré con su esposa quien velozmente y visiblemente asustada me dijo que estaba buscando asilo en una Embajada. No me dijo cual. Años más tarde supe que había obtenido asilo en Colombia. Algunos compañeros de partido de Temuco obtuvieron asilo político en países latinoamericanos y europeos.

Cartel de “Se buscan”, David Muñóz aparece cuarto de de izquierda a derecha. Foto colección privada de David Muñóz

Qué siguió después?
Me fui a vivir a casa de un tío que vivía en esa ciudad, lo habían amenazado de quitarle sus puesto de trabajo si encubría a los “extremistas”, osea, a nosotros!! Nos llamaban para presentarnos en los cuarteles, y luego nos aniquilaban bajo falsas noticias de enfrentamiento con los militares. Televisión y radio divulgaban sólo noticias de éste tipo. Había gente de mi provincia en Santiago y cuando me los encontraba por la calle me decían: “estás vivo!! te buscan vivo o muerto en tu provincia”. Habían carteles con mi foto bajo el aviso: “David Muñoz Gutiérrez responsable del Plan Z Cautin, se busca vivo o muerto” esparcidos en las paradas de micros y estaciones de ferrocarril en varios municipios.Todos me aconsejaban de buscar asilo político. Me dieron cita para entrar a la Embajada Argentina pero para poder llegar había un retén de militares, imposible… y lo mismo con la de Finlandia

Cuánto tiempo pasó en esa situación?
Un mes, y el tiempo no pasaba, los días eran larguísimos. El 9 de octubre salí de casa de mi tío, llovía y subí a un bus donde había alguien que me miraba insistentemente, bajé y ésta persona me siguió. Volví a entrar a casa y mientras almorzaba tocaron el timbre . Era una monja que había sido informada por una amiga en común sobre mi caso. LLegó diciendo asi: “no te lleves nada, vamos a meterte a la Embajada Italiana”. Me encubrieron en el camión de los víveres. La conductora llevaba los hábitos religiosos mientras yo iba escondido atrás. Sólo pude ver que habían retenes miitares por todos lados.La monja me dijo: “Baja con mi compañera, caminen por el andén y a un cierto punto ella te ayudará a saltar la pared. Cuando llegamos a la parte menos alta de la paredilla la otra monja juntó sus manos para hacerme colocar los pies y así poder darme un impulso para saltar, no sin antes decirme. “ciao, saludáme los demás que he mandado antes, me llamo Valeria”. Nunca más supe de ellas.

Supo algo de ella algún tiempo después?
Años después en Bologna participando a una “Festa dell’Unitá(evento del Partido Democrático Italiano)” vi un libro de Roberto Toscano, segundo secretario de la Embajada Italiana en Santiago, donde cuenta que había una monja que respondía a ese nombre, Valeria, quien llamaba protestando todos los días a las oficinas de la Embajada ya que estaban haciendo muy poco por ayudar a los chilenos que escapaban.

Qué sucedió del otro lado?
Vi un jardín inmenso con piscina. Dentro de la casa habían 25 personas y ahí permanecí por más de 11 meses. Vi entrar y salir tanta gente hacia Italia. LLegó un momento en que éramos sólo 8 diferidos. Diferidos? Si, cada vez que el funcionario de la Embajada italiana iba al Ministerio del Interior chileno a solicitar que nos dieran el permiso para salir del País, ellos daban la visa a todos los demás menos a nosotros, decían que necesitaban esclarecer información. Pasaron los meses, no nos faltaba nada pero ayudabamos con la cocina, aseando los jardines que eran inmensos y en todo lo que podíamos. De repente comenzaron a verse bandadas de personas que saltaban la paredilla de la Embajada Italiana. Los funcionarios nos dijeron que tal era la represión que la gente vivía en los barrios donde los militares llegaban y golpeaban a la gente indiscriminadamente que buscaban una escapatoria. En aquel momento de 8 pasamos a 150 personas en 3 o 4 días. En julio del 1974, nos dieron el visto bueno para salir del país pero agregaron 3 personas más, algunas de los que habían llegado masivamente saltando la paredilla, para desmentir que no querían dar el pasaje al grupo de 8 diferidos y que la dictadura no estaba correteando a nadie. Salimos el 20 de agosto de 1974 en tres carros, con dos tanquetas , una adelante y otra atrás con los vidrios tapados para que no viéramos la ciudad.

EL EXILIO EN ITALIA

David Muñóz en sus primeros años de exiliado en Italia. Foto cortesía David Muñóz.

“Llegué el 22 de agosto con ropa de invierno en plenoverano italiano. Nos llevaron a un Hotel en un municipio cercano a Roma llamado Grottaferratta.Una asistente social nos tomó los datos . Los exiliados que ya estaba ahí no sabían ni siquiera hablar italiano. Nos informaron enseguida que la situación económica italiana no era la mejor y que no era fácil instalar tanta gente. Nos invitaron enseguida a buscar asilo político en otros países de Europa y a presentarnos en la Comisaría para solicitar asilo político. A lo pocos días nos llegó el documento como exiliado que expedía la Comisión del ACNUR(Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados). Podíamos pedir trabajo….

 

 

Cómo percibían los italianos a los exiliados?
Eran muy solidarios aunque ciertos partidos políticos probaban a tomar ventaja de nuestra condición. De hecho, en una manifestación en Turín habían 200.000 personas, la gente tenía ganas de saber pero el contacto humano era más concreto en pequeñas reuniones. En las fábricas hablaba a los obreros sobre nuestra historia a la hora del almuerzo. El haber leído tanta revista en la Embajada me ayudó a poder más o menos hablar el italiano aunque no me expresaba muy bien.

Cuánto tiempo permaneció en el hotel?
Luego de un dos meses nos propusieron de abandonar el hotel a cambio de unas 50.000 liras de la época por 15 días(casi el equivalente a un sueldo de obrero) e irse a buscar trabajo. Yo ya estaba trabajando como voluntario con la organización Chile Democrático. No acepté y fue entonces cuando volvieron a ofrecernos de mandarnos a ciudades del Norte para conseguir trabajo(Turin, Verona, Milán, Bologna). Algunos decidieron irse a otros países .Me inscribí en el grupo que iba para Milán. Nos organizaron en hoteles.Terrible. Los baños eran comunitarios, tres personas por cada pieza, mujeres con niños chicos… ahí comenzó la batalla para subsistir. Nadie nos explicaba que tipo de invierno estaba llegando. Era noviembre. Un día nos levantamos y todo era blanco. No teníamos ni siquiera los zapatos adecuados para salir y buscar un trabajo.

Cuánto tiempo demoró todo esto?
Nos tocó presentarnos a las sedes de los partidos italianos de izquierda y decir que queríamos encontrar un trabajo. Deseábamos hacer una vida normal y útil. El gobierno nos había metido en ésta situación pero no sabían qué hacer con nosotros. Sabíamos que no podíamos dedicar a lo que hacíamos en Chile pero queríamos ser personas de utilidad en esa sociedad. Había de todo: maestros, ingenieros, graduados del liceo como yo que habíamos trabajado en política. Luego me mudé a unos apartamentos con otros 11 compañeros que nos proporcionó provisionalmente la Alcaldía de Novate(municipio cerca a Milán), hasta que no pudimos pagar un alquiler y mudarnos . Un compañero chileno había hablado en una manifestación de solidaridad de un municipio sobre nuestra situación y la dictadura en Chile y por casualidad habían directores de cooperativa que al escucharlo nos llamaron días después para ofrecernos trabajo. No dejabamos de reunirnos los fines de semana para hablar de nuestras familias.

Qué sabía de su familia en Chile?
Les telefonaba muy poco. En casa de mis padres no había teléfono. Se presentaban a un restaurante que quedaba una hora de mi casa, llamaba primero y luego les avisaban de venir y yo volvía a llamar. La comunicación era muy ristringida. Sólo sabían que estaba bien. No podía decir nada más, por temor. Vivían en un pueblo chico. Habían encarcelado a mi padre por orden del régimen dictatorial . Estaban asustados. Tres meses tuvo que pasar en la cárcel. Acabó renunciando a su trabajo antes de pensionarse por temor.

Qué te faltaba de tu tierra?
Todo! el aire la cordillera, los colores. Se me prohibió volver a pisar suelo chileno por 13 años. Pero hay algo que no puedo dejar de pensar: lo que estábamos haciendo, cambiar el país! En 1971 Chile había conseguido nacionalizar el cobre, que había sido explotado por años por empresas norteamericanas. Pensábamos que con la nacionalización de ese recurso se habría podido construir de todo y de más: carreteras, escuelas . En cambio nos sabotearon en todo sentido, con el Golpe de Estado por un lado, patrocinado por el Gobierno de Estados Unidos y las multinacionales y también cuando nos bajaron el precio del cobre a nivel internacional.

LA VIDA ACTUAL

David Muñoz reside actualmente en la ciudad de Bologna a la que llegó gó en 1980, luego de haber vivido por un tiempo en Palermo(Sicilia). En Italia nació su hija MillaRay(que en lengua Mapuche significa “Flor de la mañana, flor de oro). Pensionado y con experiencia en el sector alimentario para el que trabajó en calidad de adepto a la pesquería en una grande cooperativa, Muñóz rehizo su vida en Italia participando además como sindacalista a nivel institucional e interesándose en el tema de los Derechos Humanos de las minorías y los trabajadores . En Bologna reside con su esposa  a quien conoció en 1998 en Londres, año en el cual el dictador Augusto Pinochet fue arrestado y encarcelado brevemente.

Qué le ha dado Italia?
Para ser honesto, he tenido menos posibilidad de estar mal que otros de mis compañeros de exilio… Es verdad que muchos de los que llegaron a Italia también están mejor que yo desde el punto de vista laboral, económico y político, pero la vida es asi y no hay que lamentarse tanto. También es cierto que el Estado italiano pudo haber hecho más por nosotros. Por ejemplo, asi fuese destinar algunos fondos para ayudarnos con el idioma al inicio. Hubiese sido menos difícil enfrentarnos a la nueva vida.

Cómo ve la situación actual del exiliado político en Italia?
Actualmente, creo que la situación del exiliado político es muy diferente a la que nosotros encontramos en el 1974. NO habían leyes en grado de reglamentar la situación. En aquella época, los refugiados políticos eran en su gran mayoría europeos, provenientes de España, Portugal y Grecia, muchísimos también de países del Este de Europa que escapaban a los regímenes comunistas, como los polacos y luego se añadieron los italianos que habían sido expulsados por Ghedaffi en Libia. El hecho de que no existiese una ley hacia que todo fuese confuso, algunas Comisarias nos trataban diferente a otras … además éramos pocos. En cambio, hoy hay leyes y hay muchísimos solicitantes por lo que hace que todo sea mucho más difícil.Tuvimos mucha colaboración por parte del ciudadano común, dado que muchos se sentían políticamente cercanos a nosotros. Hoy no existe punto de comparación. Los solicitantes de asilo de éste mileno sufren! más allá de los momentos de depresión que pudimos vivir nosotros. Es una tragedia y lo digo porque deciden abandonar sus países embarcandose en otra tragedia aún peor, más la llegada! Cambiaron los italianos, cambiaron los partidos y la sociedad. Habría que reconstruir una sociedad solidaria que no existe más..