Por Quién voy a votar?

Por Quién voy a votar?

Esa pregunta me la hice desde que las maquinarias políticas salieron al ruedo por la Presidencia de Colombia y honestamente sólo tengo algo muy en claro: yo voto por la paz. No les voy a decir que no he estado indecisa, como tampoco voy a negar que ayer voté en la sede de la Representación Democrática Consular de mi país en la ciudad de Milán. Lo que no voy a decirles es por quién deben votar ! eso es un derecho ganado con mucha tenacidad, con arduos sacrificios que se sustentan en la educación, pero sobretodo generado en el deseo y reforzado por el compromiso ético de reconstruir un país con un pasado oscurecido por más de 50 años de conflicto armado en los que las cifras lo dicen todo: más de 25.000 desaparecidos, más de 260.000 muertos, casi siete millones de desplazados, violaciones, secuestros e incontables tragedias personales. Estamos de frente a las primeras Elecciones Presidenciales después de un Proceso de Paz y serán históricas en el revelar lo que el pueblo colombiano realmente está preparado para afrontar.

Algo que no pudo pasar desapercibido en esta elecciones 2018, ni a título personal ni a los ojos de la opinión internacional es el hecho de como nunca en la historia política de Colombia se hayan verificado 5 campañas electorales de cinco candidatos políticos, dado que hasta tan sólo poco más de 15 años veíamos sólo una contienda política protagonizada por Rojos y los Azules, Liberales y conservadores y hasta un ligero intento de alternatividad representada por el M19, quienes 27 años atrás firmaron el armisticio con el gobierno y entraron a hacer parte de la vida política de las colombianos. No obstante, los ex guerrilleros nunca representaron una opción real de contienda contra las maquinarias de un sistema bipartidista que estaba implantado hasta la médula en nuestra conciencia.

Pues bien, como resultado de  la Reforma Constituyente del 1991 nos encontramos con un sistema que ha funcionado a manera de “colador” para llegar hasta una segunda vuelta electoral con dos candidatos que paradójicamente podrían ser el equivalente de los rojos y azules y no por el color sino por las fracciones ideológicas de la sociedad que representan. Por un lado, un candidato con pasado de ex guerrillero y por otro un ex funcionario del BID(Banco Interamericano de Desarrollo) dos representantes de una Colombia fuertemente fustigada por la lucha de intereses de clases sociales, algo que las Redes Sociales han sabido perfectamente reproducir y contrarrestar en algunos casos.

Y hablando de redes sociales se ha visto de todo! “la más agresiva y efectiva propaganda política de la historia colombiana” así como la he denominado, ya que analizando parecería como si todo encástrase perfectamente en una fórmula matemática con un común denominador: la polarización de un país, es decir, o estás con el candidato de la Derecha o  votas por el candidato de una “izquierda”, término que provoca aún el pánico en algunos sectores de la sociedad, pero también vimos desde la difusión de  “fake news” hasta el mismo uso de las redes para desmentir: enfermedad y antídoto, pasando por la creación de nuevas terminologías demagógicas hasta llegar a utilizar las redes como instrumento de información oportuna. Y en todo este complejo andamiaje de tipo “Social” no pudieron faltar quienes atacaron o hicieron cyber bullying a quienes residimos por fuera del país, acusandonos de ignorantes y mal informados por el simple hecho de no “informarnos por medios de comunicación colombianos” (concepto que parece sacado de una mente primitiva que hasta hoy desconoce el uso de internet) hasta quienes hicieron recordar con imágenes y posts diarios que nuestra palabra como colombianos expatriados e inmigrantes en cualquier lugar del planeta tiene igual validez tanto hoy como cuando vivíamos en tierra colombiana.

Y a éste punto, cuando en Colombia comienza en pleno la jornada electoral sólo puedo agregar que el hecho de que hayamos presenciado tanta participación mediática, que en algunos casos se hayan creado hasta rencillas entre amigos, parientes o familiares y que tengamos el férreo compromiso de salir a votar no quiere decir otra cosa que nuestro país si está viviendo un cambio, un resurgir que tendrá que pasar por conflictos no armados, aprendiendo finalmente a discutir sin agredirnos y a no observar a los colombianos en Travesía como ciudadanos de Serie “B”, quienes aman su país y desean que en un futuro no muy lejano aquellas jóvenes generaciones que se están levantando hoy puedan discernir sin acusaciones, señalamientos, ni cuestionamientos por quien votar libremente, que la educación y la salud sean un derecho en todas las esferas sociales y no un sacrificio económico y que nadie te pregunte luego para atacarte “Por quién vas a votar?” .

El compromiso es de todos!!