Mi ADN carnavalero va conmigo a todas partes

Mi ADN carnavalero va conmigo a todas partes

Hoy es domingo de Carnaval en Bologna y no observo ningún movimiento festivo en la ciudad. Estoy segura de que anoche algunos hoteles o discotecas organizaron fiestas privadas con Dj’s famosos y que hubo quien sencillamente se inventó el disfraz o alquiló el vestido histórico y la peluca, para presentarse a la gala con coreografía de baile de corte, abanico y vestido al  estilo María Antonieta. Por ello,  si se  piensa al Carnevale en Italia, es imposible que la mente no se traslade hasta Venecia, la ciudad de las góndolas y canales, que desde el Siglo X era ya considerada lugar de desahogo y mundanidad para quienes la visitaban en aquellos días, dispuestos a festejar e invertir el orden y las costumbres impuestas por la Iglesia; amores clandestinos se escondían bajo las máscaras que hoy continúan a dar trabajo a familias de artesanos, nutriendo la tradición a través del  concurso que cada año selecciona la más espectacular. Una de las ciudades más fascinantes del mundo, cuya temperatura invernal no supera los 5ºC, se electriza con el color de los tules rojos, los encajes, las gemas semipreciosas y los terciopelos de los disfraces inspirados en el año 1600, atuendos  que los venecianos aman desfilar en medio de las casas grises y los espejos de agua que alimentan los canales.

Yo me preguntaba, si a nivel de carnaval,  el de Venecia se parecía en algo a lo que había vivido en Barranquilla. Encontré que el único punto en común entre ambos es la célebre batalla naval en los canales de la ciudad italiana, que no es una regata sino una simulación de una “toma”, con cañones, comparsas de marineros en disfraces históricos y galeones, rememorando las muchas invasiones que sufrió Venecia en su historia y que tiene lugar tres semanas antes de comenzar el carnaval. El carnaval veneciano ofrece muchas cosas, tanto que en medio de los callejones o “calli veneziane” se encuentran los maquilladores que dibujan sobre la piel de los visitantes las máscaras venecianas, todos son en alguna manera protagonistas. En efecto, el Carnevale de La “Laguna”(como se le conoce a Venecia) no tiene reina ni rey Momo, pero escoge las figuras que personifican el “Vuelo del Angel y del Aguila”( por concurso y mérito) y que bajan colgados de un cable a 1,000 metros de altura, desde el Campanario de la Catedral de San Marcos,  para simbolizar el inicio y el cierre de la fiesta.

Carnevale di Cento

Del Carnaval de Barranquilla me hacían falta las carrozas, pero las encontré en otras festividades italianas ya que, a excepción de Venecia, no hay ciudad o pueblo en Italia que no despliegue un desfile de carrozas.   Viareggio y Cento son ciudades de tradición carnavalera donde el atractivo principal son las construcciones de hasta 8 mts de alto, hechas a base de papel maché. Lejos de tener cayenas, pájaros o flora tropical, las carrozas italianas denuncian la situación actual del mundo y del propio país, parodian los políticos de turno, hablan sobre bullying o simplemente entremezclan personajes de la mitología griega con personajes públicos. Ninguna figura central va dentro de la carroza, a excepción de los niños que se han inscrito para participar y los adultos que hacen parte del taller donde la carroza ha sido construida. Desde abajo, el público además de apreciar el imponente espectáculo, salta eufóricamente para capturar en el aire  dulces y objetos de plástico (balones, salvavidas, muñecos, etc) lanzados desde la carroza, sin que ninguno se empuje sin que ninguno tropiece al otro, porque la infancia es el verdadero protagonista de la fiesta.

Las niños italianos tienen la oportunidad de festejar por partida doble el Carnaval, ya sea  durante el desfile del Domingo organizado por las alcaldías de cada ciudad, como  en la respectiva fiesta escolar. En el primero, basta simplemente presentarse una hora antes del desfile y subirse a la carroza, como nos sucedió hace algunos años para luego desfilar por las calles y la plaza central de la Ciudad, o simplemente disfrazarse y gozar del espectáculo. La espuma, además del spray de hilos de colores son controlados rigurosamente a nivel de venta y de calidad ya que hacen parte del “arsenal carnavalero” de todo niño italiano, incluyendo el confeti y las serpentinas.  La segunda ocasión tiene lugar el “Martes de Carnaval” a puerta cerrada durante la recreación, cuando vestidos con los disfraces que han fabricado en clase con sus maestras, los niños italianos tapizan de confeti y serpentina los pisos de la escuela mientras saborean los dulces típicos de carnaval: Sfrappole, tagliatelle fritte, mascherine, chiacchiere, cada ciudad elabora sus dulces típicos según la fecha, porque en Italia la cultura y la gastronomía son gemelas, es más, una no sobrevive sin la otra.  

Al terminar éste post, me estaré alistando para gozarme el desfile de Carnaval de una ciudad cerca a Bologna donde el tema central gira alrededor del elemento más representativo de la misma, los vehículos de Formula 1. El Carnevale dei Fantaveicoli será un desfile en donde la reinterpretación carnavalera de los bólidos  es la atracción principal. Seguramente llevaré un tocado carnavalero hecho en Barranquilla porque como dice el lema de nuestra Carnaval: “Quién lo vive es quien lo goza” no importa en qué lugar del mundo me encuentre, porque el ADN carnavalero se lleva en la sangre y no me lo quita nadie.

2 comentarios


  1. Lina, me gusta esta breve reseña de algunos carnavales Italianos, incluyendo la marginal comparación con el nuestro e incluyendo, también, esa inevitable nostalgia del pedazo de nuestro corazón que sobrevive aferrado a nuestro lejano terruño.

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    1. Querido Eduardo, la comparación con nuestro carnaval es inevitable. Algunos aspectos como la participación pacífica y la falta del elemento denominado “ruido” no pasan desapercibidos para quienes como yo, aman participar a las fiestas en manera respetuosa y serena. La intensidad y frenesía de nuestras carnestolendas, incluyendo los pre carnavales, son únicas en le mundo. Este año el Carnaval Veneciano, que genera ingresos por más 20 millones de euros, entró hasta los espacios comerciales.Algo nunca visto anteriormente, como coalición de rescate gastronómico entre el sector social(cooperativas y supermercados cooperativos) y cultural. Fano, Venecia, Viareggio y Cento son las ciudades con los carnavales más renombrados, pero es evidente que la nostalgia de la brisa y los el ritmo de la música lo llevamos siempre en nuestro background. Un placer que un poeta y académico como tú,visite nuestra página.

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