Qué empiece la fiesta, a trabajar se dijo!

Qué empiece la fiesta, a trabajar se dijo!

Ideado por Lina Muñoz Alsina*

Edición: Lina Scarpati , scarpatilina@gmail.com FB:@LinaScarpatiManotas

“Son las siete, ya es hora de abrir el Palacio y que empiece la fiesta!” esa es la actitud con la que todos los días se levanta Carla, quien cada mañana recibe a los clientes  del bar donde trabaja con un: “Hola, buenas días ¿Qué le sirvo?”, siempre acompañado de una gran sonrisa. Así comienza la jornada en la vida de ésta camarera colombiana quien reside en Valencia(España) desde hace 12 años. Carla “cruzó el charco”, como se suele decir, en busca de mejores oportunidades, como tantos otros sudamericanos, motivados por factores como el desempleo, la violencia o la inestabilidad política, aún vigentes en algunos países de América Latina. Eligió España por el idioma y la afinidad con respecto a ciertas costumbres. Es innegable  que el vínculo histórico y cultural entre su país de origen y el de acogida sea un factor que en cierta forma  “facilitó”  tanto la integración de Carla como la de    muchos inmigrantes latinos  que hoy viven y trabajan en la sociedad española.

El trabajo en el sector de la Hostelería implica muchas horas en pie. Foto, Flick R, Pasquale Cardo

Carla nunca  imaginó de apasionarse por éste tipo de trabajo, ya que desde sus inicios en el mundo laboral español, huía de cualquier empleo que tuviese que ver con la hostelería, la cual consideraba como una actividad muy extenuante. Paradójicamente, ha sido su trabajo en éste ambiente, el que le ha permitido lograr ayudar a su familia, integrarse al mundo laboral y obtener una estabilidad económica.

A pesar de llevar un par de horas en pie, su entusiasmo contagia a sus compañeros.  Aquello que mucha gente desconoce es que aunque exista un horario  fijo de apertura del establecimiento, hay que presentarse en el puesto de trabajo al menos media hora antes para escoger la bollería, montar las bandejas de dulce y salado en las vitrinas, encender las cafeteras, lavavajillas, zumera, repasar las mesas, traer el cubo con el hielo, partir el limón, abrir la caja registradora y aun así tener unos minutillos para compartir un café con los compañeros. En total son alrededor de unas diez horas de trabajo, que ratifican lo que sentencia una célebre y dura frase en el ambiente de la  hostelería: “se sabe a qué hora entras, pero no a qué horas sales”.


Lo que sabe Carla sí sabe con certeza, es que por delante de la barra del bar pasan muchas personas, se puede intuir la diversidad de “personajes” que hay en este mundo. Hay clientes de todo tipo, desde los que no paran de hablar contándole su vida y sus problemas  o simplemente los que buscan un sitio donde estar alejados por unos minutos del mundo. Por unos instantes se siente como un “confesionario express” donde a veces esperan que ella tenga respuesta para todo, o por lo menos que pronuncie esa palabra amable que les ayude apaciguar lo complejidad de cada jornada, porque ese es el concepto que se tiene del bar, un lugar donde se va a desconectar del agobio del trabajo diario. Digamos que es una especie de  pausa para la intensa jornada laboral. En España, las horas de asistencia masiva a los bares son a primera hora de la mañana y durante el almuerzo.

La hostelería tiene muchos campos de trabajo: hoteles, restaurantes, bares, cafeterías, entre otros. A veces se requiere de una preparación para realizar este tipo de trabajo, pero en otras ocasiones,  basta con tener voluntad y ganas de aprender, incluso funciones ajenas al propio puesto de trabajo; un oficio en el que se requiere ser polivalente e ir más allá, conocer el total  funcionamiento de la empresa.

Aunque haya una necesidad recíproca de atención y servicio, se suele hacer énfasis en el cliente… pero, Qué pasa con quien se encuentra  detrás de esa barra? Lo cierto es que trabajar en el ámbito de la hostelería equivale a desempeñarse en una actividad muy dura y estresante, donde se pasa del desayuno al almuerzo y luego a la comida sin parar, donde la inmediatez es muy valorada; el cliente la mayoría de las veces quiere el servicio pronto y de excelente calidad. Así que  trabajar en este sector no es fácil, requiere de talante, don de gentes, educación y ante todo saber “estar”, ya que más de uno se apropia de  la mítica frase: “el cliente siempre tiene la razón”, y aunque no la tenga, como se dice en el ambiente de la hostelería muchas veces: “ hay que tener mano izquierda y dársela al cliente”.

Según el INE(Instituto Nacional de Estadísticas Español) el trabajo en el sector de la hostelería en España representa el 65% por ciento de la ocupación total en la Industria española del Turismo, la cual registró un incremento del 3,3% de empleados extranjeros en el 2016 con respecto al 2014. Catalunya, Madrid, Canarias, Baleares y la Comunidad Valenciana, ésta última donde reside Carla, son las zonas geográficas con mayor número de trabajadores latinoamericanos ocupados en labores de hostelería, aportando nuevas ideas y experiencias de sus lugares de origen, tan competentes como el trabajador nacido en suelo español y con un plus adicional: con títulos de estudio (no precisamente del sector hostelero), factor que les permite de advertir la diversidad que les rodea y contribuir a los valores del trabajo en equipo. No obstante, la tendencia en el  sector de la hostelería en España para los inmigrantes está más acentuada hacia el trabajo dependiente, ya que a nivel de burocracia administrativa, crear empresa resulta  complicado, debido en su mayor parte a la carencia de un capital de inversión determinado. Por ello, normalmente se prefiere trabajar para otros en lugar de montar una nueva empresa, siendo igual  para la población nativa.

No obstante, lo que enriquece la cultura laboral de España es  ese mestizaje de personas emigradas de diversas partes del mundo que permite de crear ambientes donde se  desarrollan  habilidades  y se  implementan nuevas capacidades, aprendiendo nuevos trabajos que facilitan las herramientas para ampliar las perspectivas económicas y de tipología de trabajo. Así lo ha demostrado Carla, una Mujer en TravesÍa que ha tenido el coraje y la oportunidad de poder demostrar que las distancias culturales no son obstáculos para conseguir sus propios sueños. Son las 7 de la tarde y se cierran las puertas del Palacio para Carla…Mañana será otro día.

*Lina Muñóz Alsina ,Comunicadora Social emigrada en España desde hace 14 años, labora en la industria de la hostelería en la ciudad de Valencia. Una Mujer en Travesía que reinventó su panorama profesional con un tipo de trabajo que ella califica como “apasionante”

1 comentario


  1. Interesante articulo, me trasladó a lo que se vive cuando decides tomarte un café o un aperitivo en un bar Europeo ..pero también desde mi enfoque como cliente, me lleva a entender las miles de historias que hay detrás de quienes muy amablemente sirven una clientela necesitada no solo de café, sino de ser escuchadas, o interactuar con el barista que tienes en frente!

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