Coronando la Navidad

Coronando la Navidad

En Italia consideran oficialmente el inicio de la Navidad a partir de la Fiesta de la Inmaculada Concepción. Ese día, la mayor parte de los italianos comienzan a construir el pesebre. Hay quienes van a los mercados de Navidad en las plazas y compran las piezas, y aquellos que haciendo gala de su destreza e ingenio, compiten en los concursos navideños que organizan las asociaciones, iglesias y centros sociales. En Italia, he visto desde pesebres construidos con pasta  para cocinar (spaghetti, fusilli, maccheroni etc), hasta miniaturas de nacimientos incrustadas en juegos de ajedrez.

El Pesebre de Via Azzurra. Bologna. Foto, Lina Scarpati

Cualquier material es válido, aunque persista en cada localidad o región italiana la antigua tradición artística del “Presepismo” , es decir, la construcción elaborada de figuras, casas, paisajes y naturaleza alusivas al Nacimiento de Jesús. Una antigua tradición que ha dado origen a específicas tipologías de figuras y  técnicas de elaboración con siglos de historia a sus espaldas. El arte de los pesebres es una tradición prevalentemente italiana que proviene del período en el cual vivió el célebre  San Francisco de Asís,  quien ya en el 1223 realizó en la aldea de Greccio (Italia Central), el primer nacimiento del cual tenga noticia la humanidad.

 En la ciudad en la que vivo, Bologna, la característica más importante de las figuras que conforman el pesebre es que tanto el cuerpo como los vestidos de las figurillas son moldeados en terracota, conformando una sola pieza, no hay vestidos elaborados en raso, ni ricos encajes como en la tradición Napolitana y además, algo curioso es que posea personajes propios como el “Dormilón”, la “Curiosa”, la “Maravilla” y el “Despertar”, símbolos del imaginario y la cultura popular de los boloñeses, quienes hasta el S. XVIII comenzaron a frecuentar los escultores de figuras para comprarlas y exhibirlas en sus casas.

Figuras de Terracota. Pesebre Boloñés. Catedral de Bologna. Foto, Lina Scarpati

Hoy en día, ser escultor de figurillas de pesebre es un trabajo reconocido, un honor que pocos llegan a ostentar. Existe quien realiza piezas en miniatura,  en talleres  o “botteghe” localizados en los barrios del centro histórico  y quien llega a la exclusividad, realizando figuras en terracota que sobrepasan los 40 Cm de longitud. Estos últimos pueden llegar  a costar hasta un centenar de Euros, todo depende del tamaño, la elaboración del vestuario(en el caso del pesebre napolitano o siciliano) y por supuesto, del renombre del escultor.

Un oficio arduo y de mucho detalle, ya que para alcanzar el reconocimiento, el escultor debe  necesariamente escoger la fisonomía de un personaje basándose  sobre 10 o 20 fotografías, luego comienza el análisis de los rasgos para realizar una profunda búsqueda de la anatomía hasta llegar a conferirles un aire realista a sus creaciones. En general se utilizan bloques de 20 kilos de barro purificado provenientes de la Región Toscana, una tierra que produce arcillas muy bellas y propicias para los escultores. Por lo que respecta a la técnica del color, la estatuilla viene vaciada y volteada luego de haber sido cocida en un horno industrial. Una vez secas, las figurillas se colorean con pinturas acrílicas, opacas y diluidas en agua .

Además de identificar una vasta gama de personajes, de mis viajes por el norte, interior y Sur de la Península Itálica, he aprendido a valorar la riqueza de la simbología y la rica elaboración de los particulares que el pesebre alberga. En mis travesías, me he enriquecido con lo que cada cultura del mundo puede producir con sus manos y mi pesebre no se escapa a este principio: una plaza de toros, un hipopótamo africano, una barca tailandesa, unos reyes magos bolivianos, el herrero, la panadera, las casas compradas en Croacia, las casitas en miniatura irlandesas y las cerámicas holandesas… un mix bien osado de piezas que compone nuestro nacimiento cuya esencia es la multiculturalidad, porque querámoslo o no, más allá del sentir religioso que encierra el Nacimiento del Niño Jesús, éste representa la identidades de nuestra humanidad.

Panadera. Foto de figura hecha en barro. Pesebre de Lina Scarpati. Colección particular

Curiosamente, no fue sino hasta la Navidad del 2002 en un  mercado de artesanías de mi ciudad y luego de haber emigrado en Italia, que descubrí las riqueza de los colores y la alegría de los  personajes de las piezas cocidas en barro provenientes del interior de mi país de origen. Allí solían darse cita artesanos de todo el país y fue cuando me decidí a comprar figuras no sólo religiosas, sino aquellas que representan, la cotidianidad de nuestros pueblos. En pocas palabras, adopté el concepto Mediterráneo del Pesebre, un poco Barroco, cargado de ese aire a pueblo, matizado por los colores del mercado y por los oficios  de ésta y otras épocas: lavanderas, vendedores de verdura y fruta, panaderos, el carpintero…

El pesebre me ha permitido materializar el bagaje de las muchas culturas que coexisten en mi interior,  plasmando mi anhelo de multiculturalidad en cada pieza que he adquirido alrededor del mundo. En mi nacimiento están presentes muchos lugares,  desde mi tierra de origen hasta Napolés! el puerto  de los Mil Colores, la ciudad del Vesubio a orillas del Mediterráneo, centro de uno de los más significativos laboratorios artesanales de Pesebres en el mundo y origen de la familia de mi padre. Un lugar donde confluyen el encanto del oriente con su aroma a limón amalfitano y sus curiosos mercados, que algunas veces me recuerdan el centro de mi Barranquilla natal.
Los maravillosos pesebres artesanales son la prueba viviente de que el arte es un elemento imprescindible para simbolizar la  esperanza y el  renacimiento, no sólo por el mensaje intrínseco que transmite  sino porque en cada pieza están condensados la sabiduría artesanal y cultural   de cada pueblo. El mundo sería maravilloso si fuese como un pesebre lleno de representaciones de todas las culturas, donde quizás algún día, todos lleguemos a convivir como las figuras de mi pesebre.

4 comentarios


  1. Trasposicionar las diversas culturas a un solo lugar, y con un fín común de celebrar la Natividad del Señor..es algo maravilloso!
    Gracias por llevarnos a un viaje de cultura, fé y costumbres!


    1. La Natividad, el sentido del Renacer es omnipresente en todas las culturas del mundo, llámese Navidad o no, todas conducen a un Renacer y a una esperanza. Paz y bien en estas Navidades.


  2. Que maravilla trasposicionar una variedad de culturas a un mismo lugar, con un único fin..celebrar la Natividad de Jesús!
    Gracias por mostrarnos la combinación de Fe, cultura y tradición!
    Gran artículo


    1. Gracias, cuando te encuentras lejos de casa y has cumplido un determinado ciclo de vida en otro país, que te ha adoptado y en el que crias a tus hijos, nada mejor que enseñarles el hecho de que hacen parte de varias tradiciones y que ninguna es mejor que la otra. Cuando viajo, me sumerjo en lo que cada población puede darme a nivel de trabajo artesanal, porque se que a final de año cuando coloque mis piezas en el pesebre, recordaré ese lugar, los mercados y la celebración. La Fe es fundamental.

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