Más tensa que las cuerdas del violín

Más tensa que las cuerdas del violín

El título de este post es una traducción literal de un proverbio italiano que dice: “piú tesi della corda di un violino”, y se usa para referirse a cualquier  tipo de situación que implique extrema tensión. En este caso, quise utilizarla para referirme a  ciertos “lazos familiares” o más bien roles, aún presentes en las regiones del Sur de Europa, lejanos años luz  de la homónima popular serie  tv americana de los  80’s, en la que los miembros de una familia llegaban siempre a un acuerdo, no obstante sus contrapuestas posturas políticas o generacionales. Sólo que en los episodios de la familia Keaton casi nunca apareció la figura de la abuela o suegra y si así fue,  debo precisar que su participación en la trama nunca fue trascendental.

Jane Fonda y Jennifer Lópe en el film: Que monstruo de suegra!
Jane Fonda y Jennifer López en el film: Que monstruo de suegra!

 El tema de hoy son los roles de poder que  ciertos miembros ejercen especialmente  en las familias del Sur de Europa, mientras que en el norte de este continente resulta inexistente la nefasta connotación de la palabra suegra, ya que su papel no es relevante dentro del núcleo familiar. Sin embargo, no puedo  dejar de pensar a la comedia “Monster in Law”, interpretada por  Jennifer López en el rol de la hispánica que lucha contra una empecinada suegra millonaria y arribista caracterizada por Jane Fonda, para literalmente “poder” casarse con su hijo. Ese argumento ambientado en los Estados Unidos, me lleva a analizar que el origen de la figura de la  tan temida suegra, parte desde  una enfermiza necesidad de control y de un rol de poder que se practica desde tiempos inmemorables en tantas culturas del mundo. Una amiga  me dijo: “a mi me parece que los franceses son unos diplomáticos por conveniencia, como es que suegra en francés se dice “belle mère”(bella madre), cuando se sabe que en la mayoría de los casos no tienen nada de bella y sobretodo de agradable”. E insisto, si que está involucrado el poder!

Portada del libro "Hsta que la Suegra no os separe". Editorial Giraldi
Portada del libro: “Hasta que la Suegra no os separe”. Editorial Giraldi

Inevitablemente, tengo que llegar a la figura de la estereotipada suegra italiana, mundialmente reconocida por ser una madre hiper posesiva y entrometida en la relación entre su hijo varón y su esposa. Según la sicóloga Annalisa Amadesi y el  abogado Michela Foti, autoras del libro: “Hasta que la suegra nos separe”, un 30 por ciento de los matrimonios italianos finalizan gracias a la acción invasiva de la madre del cónyuge masculino y sucede independientemente del origen o nacionalidad de la esposa.  Si estas estadísticas fuesen ciertas, me atrevería a decir que en el fondo esta sociedad no dista tanto de las antiguas tradiciones chinas y japonesas, donde la suegra  tenía el derecho de aprobar la esposa de su hijo, permitiéndose de devolverla a casa de sus padres en caso de “inconformidad” con la consorte escogida.

A diferencia de estas costumbres asiáticas, en Europa ninguna familia escoge la futura nuera. En el Occidente contemporáneo percibimos el matrimonio como una cosa de dos, y cuando proyectamos dicha percepción a las sociedades tradicionales tendemos a pensar que el marido juega el rol de la parte dominante. Habría que entrar en el dinamismo de esta sociedad para comprender que el marido muchas veces se abstiene completamente de opinar al respecto y que el suegro resulta inexistente. La primera sugerencia que escuchas de las mujeres italianas con respecto a este argumento es: “No discutas con él por ella y mucho menos hables mal de ella en su presencia, ni se te ocurra” Y cuál es el rol del hijo y del suegro en estas faenas? indiferencia absoluta, porque la “mamma è sempre la mamma”, una estandarte intocable, ya que como señala la célebre  comediante italiana Tiziana Litizzetto: “ Ella siempre tendrá la sartén por el mango, porque fue quien le programó el chip a su hijo”.

Analizando e investigando, corroboro lo que siempre he pensado  y es que siendo el Sur de Europa, un territorio muy marcado por el provincialismo y las reglas sociales conservadoras, aquí se perpetúa la antigua tradición del poder femenino en la familia a través del control del hijo. Históricamente, en los haciendas o propiedades rurales italianas la pareja  iba a convivir a casa del esposo, donde la madre de éste ejercía su poder, imponiendo reglas dentro del espacio habitado y ensañándose en contra de la desprovista esposa. Una práctica que estuvo en boga hasta finales de los años sesentas, cuando el feminismo irrumpió fuertemente en esta sociedad reivindicando derechos que aún hoy resultan inconquistables en algunos territorios de  Italia del Sur.  

De hecho, las italianas son tan expertas en el argumento que al inserir en el motor de búsqueda la palabra “suocera”  (suegra en italiano), el resultado  no pudo ser más disparatado. Encontré desde un concurso de belleza para las señoras suegras hasta blogs especializados en como tratarlas y tenerlas lejos de casa, algo seguramente más cómico que trágico pero en el fondo, síntoma de un profundo deseo de cambio generacional  y cultural.  Añado  que las familias de origen de los maridos o pareja son un microcosmos importante en nuestra propia interpretación de la sociedad que compone el país de acogida, aunque  mantengo una postura férrea en el afirmar  que la uniformidad no existe en ninguna  familia, ni europea, ni  americana y mucho menos hispánica.

Nuestra travesía  implica  preparar  lista la pista de aterrizaje para la llegada de nuevos referentes culturales que deriven en una evolución de paradigmas y estructuras. La cultura por fortuna no es estática, aunque  el contenido del chip lo programamos sin lugar a dudas nosotras!

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