Adriana y las voces del Acantilado

Adriana y las voces del Acantilado

Mis raíces colombianas e italianas me han marcado siempre, tanto que una escritora de origen Checo me dijo una vez: “Juega con los dos idiomas, el español y el italiano, esa es la clave para que más adelante llegues a escribir de manera profesional en ambas lenguas. En ese momento, no lo entendí hasta que conocí a Adriana Onita: “profesora de idiomas durante el dìa y poeta de noche”, como ella misma se define. Una mujer multilingüe que habla de inmigración en varios idiomas, utilizando el arte y especialmente la poesía como medios de expresión.

En su obra más reciente, Adriana involucra dos aspectos interconectados de su identidad: la palabra escrita y los viajes. Su poema titulado Donsdale Cliff (El Acantilado de Donsdale), ha sido recientemente seleccionado por el Festival de Poesía de Edmonton (Canadá) para acompañar a los pasajeros del autobús en una de las rutas de la Empresa de Transporte local. Fue inevitable que me viniesen a la mente sus palabras: “En Edmonton, es casi imposible vivir sin auto porque las distancias son enormes y toma mucho tiempo llegar en bus. Una vez calculé y me di cuenta que he pasado cinco meses de mi vida en el ETS, el sistema de transporte de Edmonton ¡solo yendo y viniendo de la escuela! Entonces es muy simbólico y especial que mi poema se aventure por la ciudad en los buses”.

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Donsdale Cliff
En  la luz  albaricoque de la tarde,
El Valle se extiende en una larga reflexión.
La Pradera, una página en blanco sin fin,
Se extiende como un bostezo. Un respiro profundo.
A la derecha, una gruesa bufanda siempre verde
envuelve el alrededor de la garganta del río.
Aquí, tan alto, todo se vuelve claro.
Mucho antes que las palabras: la arcilla, el polvo, el acantilado, el viento.
Mucho antes que las palabras: una quietud no digital
Amor hecho languageless.   Hecho paisaje.

-Adriana Onita,2016

La travesía de Adriana Onita se inició a los ocho años cuando sus padres y ella se trasladaron de país: “Mi primer recuerdo fue que Canadá era un país limpio y silencioso. Faltaban los ruidos de Rumanía: los ladridos, gritos de niños jugando, bocinazos, gruñidos de cerdo, trotes de caballo, cantos y lamentos”. Desde la infancia, empezó a escribir poesía, esa misma que hoy define como “multilingüe” porque “simplemente una lengua no es suficiente para expresar mi identidad”, dice. “Soy rumana-canadiense, y la mayoría de mis días ocurren en español, inglés, italiano o francés porque mi trabajo es enseñar lenguas. Vivo en lo que el filósofo americano-hindú Homi Bhaba ha llamado “el tercer espacio”, un mundo intercultural y transitorio donde I feel at home everywhere and nowhere (Me siento en casa, en todos lados y en ninguna parte) al mismo tiempo”.

Debo admitir que desde el comienzo intuí que más allá de su rico e inusual discurso didáctico, había una mujer con un bagaje multicultural asombroso, miles de kilómetros de travesías y una idea muy clara: inmigración y cultura se alimentan de la interacción entre las lenguas y de la riqueza que el arte confiere a nuestro propio universo simbólico de experiencias. Esto es lo que propone en su empresa For the love of Language dedicada a enseñar lenguas romances -de origen latino- a través de la creación artística y la poesía. Imágenes, poesía, colores, naturaleza, identidad cultural y lengua, todos elementos presentes en sus lecciones de idiomas que catalogaría como una experiencia intercultural fuera de los cánones establecidos, por medio de la cual sus alumnos -inmigrantes o nacidos en Canadá- exploran el potencial de ser sujetos híbridos.

adriana-portraitEl tema de la hibridación entre diversas culturas aparece en la obra de Onita como una huella del Premio Nobel de Literutura Derek Walcott, quien la impulsó desde el 2011 a explorar las identidades híbridas a través del arte y los idiomas: “No tomé en serio la poesía, hasta que estudié con escritores como Bert Almon, Shawna Lemay y Derek Walcott en la universidad. Ahora escribo casi todos los días y empecé una revista de poesía multilingüe y arte que se llama The Polyglot.” La reciente Publicación, en la que Adriana trabaja como editor, busca ofrecer un espacio a poetas y artistas multiculturales canadienses para que experimenten los límites entre la creación literaria y artística.

Otro elemento característico de su obra, tanto en su propuesta escrita y como en la pictórica es el silencio. Adriana declara con una concreción absoluta que aún hoy, después de 18 años de vivir en Canadá, el silencio es algo que aún no deja de impresionarla. Ese silencio es perceptible en su obra, en sus pinturas y en su voz narrando lugares escondidos de su memoria y de Edmonton: “El concurso del Edmonton Poetry Festival era de Unknown Edmonton (el Edmonton desconocido). Donsdale Cliff es un acantilado no muy conocido en mi ciudad, donde siempre voy sola, con mi novio, o con mis amigos. Desde allí se puede ver una vista impresionante del rio North Saskatchewan. Los paisajes de Edmonton te hacen sentir como si no estuvieras dentro de una ciudad”.

Adriana Onita ha encontrado en Donsdale ese lugar de silencio y de la memoria donde puede evocar las voces rurales de la Rumanía que le recuerdan su infancia. La figura en forma de garganta del acantilado representa la voz simbólica, la cavidad desde donde salen las voces multilingües que conforman su identidad, rumana-canadiense-italiana-latina, forjada desde la interculturalidad en la estamos inmersos desde que llegamos a otro país y decidimos ser parte integrante de una nueva realidad cultural.