Gente, lugares y cultura: mucho trabajo y poco paseo

Gente, lugares y cultura: mucho trabajo y poco paseo

Cuando la gente me pregunta a qué me dedico siempre respondo en italiano que soy una “libera professionista”, lo que en en otros países se conoce como profesional autónoma o independiente.  Sin embargo, de mi respuesta surge un nuevo interrogante, “pero, ¿en qué trabajas exactamente?”, y es ahí cuando viene la mejor parte.  Les hago una lista de los diferentes trabajos que hago desde la traducción de manuales en español, italiano e inglés para el sector de la Ingeniería Mecánica, pasando por la realización de textos para sitios web, hasta la redacción de documentos de prensa para algunos clientes, sin dejar a un lado mis dos grandes pasiones: la gestión cultural y por supuesto, escribir.

La respuesta no se hace esperar, mientras el rubor me invade y las ganas de mencionar sólo las dos últimas me matan de alegría y de expectativa, me dicen: “Ma che bel lavoro, sei bravissima” (Qué lindo trabajo, eres muy competente).  Intercambio siempre  la generosidad de esas palabras con una frase : “No es fácil, soy madre, trabajo por mi cuenta y riesgo, y no tengo a mis padres en este país”.

Pero, no puedo hablar de mi trabajo actual sin contar la razón del porqué comencé a ser independente. Después de haber trabajado por diez años en empresas públicas y privadas en Italia, me di cuenta de que mi tiempo y mi vida personal no concordaban en lo absoluto ni con mis expectativas, ni con las exigencias que las directivas de las empresas me imponían.  Así que una vez acabada mi licencia de maternidad -cuando sufrí mobbing* y un tentativo de despido injustificado- decidí que tenía que llegar a un puerto más seguro y que la independencia como profesional era el sendero más adecuado para desarrollar mi sueño.

No soportaba más que alguien me dijera que lo que hacía no era interesante, alguien sin criterio, que ni siquiera había ido a la Universidad, que se jactaba del poder que le otorgaba su cargo. Todo explotó el día en que se refirieron a mi país de origen con apelativos o términos ofensivos y ese fue el detonante que hizo estallar el vaso. Me di cuenta de que estaba vendiendo mi talento a gente majadera y poco preparada; entonces comprendí que tenía toda la vida por delante haciendo lo que realmente anhelaba.

Mi mesa de trabajo, con los colores de mi cultura, Que viva la autonomía!
Mi mesa de trabajo, con los colores de mi cultura, Que viva la autonomía!

Primero que todo, me dirigí mentalmente  al fondo del estanque y pesqué mi verdadero sueño, ese que siempre se había quedado guardado a favor del sueldo y las prestaciones fijas. Siempre me apasionaron la escritura, el arte y la historia… sin dejar a un lado los idiomas. No es  una casualidad que haya elegido el ser comunicadora, con esta lista de preferencias, pero había algo más, algo más poderoso que me atraía y me sugería que la solución a todo estaba  en la versatilidad de mi prosa y de mi escritura: entre el poder escribir un idioma y poder transformar, con un sentido más onírico o práctico lo que traducimos. Sobretodo, encontré que habían muchos lazos conectores entre mi cultura y la italiana que no podía desaprovechar. Y fue así como decidí unir lengua y cultura, América Latina e Italia y dedicarme a la Gestión Cultural.

De este último argumento, mi preferido, emerge el tema que genera mayor curiosidad entre mis conocidos. ¿Qué hace un gestor cultural en Italia? Muchos pensarán que un país que posee el 55% del Patrimonio Artístico de la Humanidad ofrece mucha fuente de trabajo en ese  área. La verdad es que, en parte sí y en parte no. Para que se hagan una idea del perfil de la gestora cultural independiente comenzaré por su formación, y por reivindicar que casi el 80% de los gestores culturales independientes en Italia son mujeres -preferiblemente entre los 25 y los 50 años. La mayoría posee un pregrado en Historia del Arte, Lenguas y Filología, Ciencias Políticas y/o culturas orientales y una sucesiva especialización en Gestión cultural. Yo no poseía sino un grado en Comunicación Social y una especialización en Mercadeo Cultural, pero me lancé y aunque ha sido muy duro, no me bajo de la carroza por un trabajo fijo.  Las competencias y ramificaciones son muchísimas, desde la redacción de un proyecto de cooperación cultural hasta la contratación de los técnicos del sonido para un concierto al aire libre.

La gestora cultural debe conocer la implementación de modelos de proyectación europeos, conocer los aspectos organizativos relacionados con exposiciones y actividades al aire libre, debe saber elaborar un buen plan de medios, ya que en la mayor parte de las ocasiones ni el  Estado ni  las ONG’s que contratan ponen a tu disposición alguien que maneje las comunicaciones, ni medios digitales, ni redes sociales. Pero sobretodo, algo que el gestor cultural debe manejar muy bien son las relaciones, porque su pan de cada día es interactuar con los altibajos de carácter de los artistas y manejar un gran volúmen de información especializada, debiendo además tolerar los “pecados de ingenuidad impetuosa” del funcionario público recién graduado de la Universidad.

Nunca ha sido fácil, mi tiempo es milimétrico y más limitado con respecto a mi vida anterior, cuando trabajaba con un contrato subordinado, pero soy feliz y en lugar de llegar  con cara de decepción a buscar a mi hijo al colegio, me siento empoderada y con ganas de crear proyectos y hacer cosas nuevas. En eso me visualicé hace muchos años al embarcarme en la travesía de venir a Italia. Ser independientes en el trabajo requiere valentía, las misma de  quien ha colocado los pies por fuera de su propia frontera para navegar sin restricciones. ¿Cuál será mi próximo proyecto? crear una asociación de intercambio cultural en mi ciudad, donde la sana ignorancia, no aquella maliciosa, aún reinan sobre el conocimiento de nuestra rica  cultura latinoamericana. Quizás algún día no muy lejano se pueda hablar de Festival Latinoamericano, o de Festival de la literatura Latinoamericana… un día no muy lejano.

*mobbing: acoso laboral, es el encadenamiento sobre un período de tiempo bastante corto de molestias o presión a nivel sicológico a través de acciones hostiles consumadas, expresadas o manifestadas, por una o varias personas hacia una tercera (la víctima). Generalmente el acoso viene ejercido por un colega de rango superior o por otros compañeros de común acuerdo con las directivas.

3 comentarios


  1. Doce años mi querida amiga que llevo fuera de nuestras tierras y me llevo el tiempo de tocar el fondo del barril y buscar mis sueños. Me encanta leerlas:)


    1. Mi querida Sheyla, a veces el detonante para hacerte ir al fondo del estanque, barril o pecera… (como lo queramos llamar)es más simple de lo que creemos. No dejarnos detener en ese proceso depende de muchos factores. En Mujeres en Travesía hablaremos de muchos detonantes y casos de personas, quienes marcaron la diferencia reconociendo el sueño que tenían al salir de su respectivo país de origen .

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