Más de una Eva en el Jardín de las Delicias

Más de una Eva en el Jardín de las Delicias

Pecado, la última novela publicada por Laura Restrepo (Alfaguara, 2016) es un homenaje a El jardín de las Delicias del Bosco, pero también una particular interpretación narrativa que hace la escritora sobre la enigmática obra que ha intrigado durante 100 años a expertos y curiosos.  El tríptico, que representa el mundo desde el principio hasta el fin de los tiempos, seduce por el increíble espectáculo que ofrecen las múltiples escenas de hombres y mujeres desnudos que se rinden al sexo y al placer, en todas sus variaciones, rodeados de naturaleza viva en un jardín idílico lleno de animales exóticos, flores y frutas frescas que se ofrecen al pecado.  

Portada de la novela Pecado, de Laura Restrepo (Alfaguara, 2016)
Portada de la novela Pecado, de Laura Restrepo (Alfaguara, 2016)

Porque, si el pecado desborda la obra del Bosco, Laura Restrepo en su novela le pone acento colombiano, poniendo sobre la mesa algunos de nuestros pecados más conocidos, como la violencia política y social que hemos vivido durante los últimos 50 años. Pero también destaca otros delitos y faltas de los que no solemos hablar, como el incesto, la infidelidad, el fanatismo o el maltrato a la mujer.

En la parte narrativa, tanto la obra literaria como la pictórica juegan con la fragmentación y la aparente discontinuidad para hablar de un todo.  El jardín de las delicias es un tríptico que parece un libro abierto en tres paneles y Pecado una novela que se cuenta en tres partes. Lo curioso es que en el centro de la narración siete historias, como los siete pecados capitales, se despliegan en una serie sin continuidad sostenida por la presencia del enigmático cuadro de El Bosco en algún punto estratégico del relato.  Cada historia es una narración coral donde los protagonistas disfrutan de lo prohibido: lujuria, adulterio, incesto, asesinato, culpa, falsedad, ego… en una sociedad que ha tolerado muchas formas de violencia, para sobrevivir a ellas..  

Pero, además, la novela elabora su propia tesis sobre el pecado original, el que empieza en el paraíso y termina culpabilizando a Eva.  No en vano el primer capítulo, de los siete centrales, empieza con la imagen de tres mujeres jóvenes y bellas en un paraíso terrenal ubicado en la costa caribe colombiana, y el último se desarrolla en una fría cárcel del páramo donde paga condena una fría asesina. Esta última es Emma, Yeni, Arleni, un personaje plagado de matices, que resulta atractivo y espeluznante a la vez. Con ella conversa una periodista que al ver el cuadro de El Bosco reflexiona: “había tenido yo un encontronazo agorero con El jardín del Bosco. (…) un personajillo me había mirado directamente a los ojos para increparme, exigiendo que mi atención se centrara en la mujer quieta y desnuda que él señalaba con el índice acusador:  Ella es Eva, me había advertido el personajillo, y Eva es la culpable. La culpable de qué? La culpable de todo”.

Gran parte de las novelas de Laura Restrepo están protagonizadas por mujeres desestimadas por la sociedad que cuentan su historia, o la Historia, desde la diferencia, desde la otra orilla, y en esta obra no podía ser de otro modo. Buena parte de la narración la sostienen sus voces femeninas, protagonistas y culpables, o simples espectadoras que secretamentamente emiten su juicio al lector.  Hay más de una Eva en El jardín de las Delicias, tantas o más que en la novela de Restrepo, todas mujeres, todas culpables y ningún Adán que rescatar.